Las bicicletas tienen que ser eléctricas

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En países como Alemania, Dinamarca u Holanda el concepto de tráfico, circulación y transporte es muy distinto al que tenemos en los países del Sur de Europa y sobre todo en España. La bicicleta juega un importante papel en los desplazamientos urbanos. Aquí las bicicletas eléctricas podrían cambiar este panorama.

No hay un registro oficial del número de bicicletas que hay en España. Pero una cosa está clara, hay muchas y cada vez más. En ciudades como Madrid  proliferan, pero su uso está prácticamente restringido al ámbito lúdico y deportivo. Pocas personas se aventuran por la jungla de asfalto utilizando una bicicleta para ir a trabajar, a estudiar o cualquier otra actividad que no suponga un tiempo de ocio.

Esto es muy distinto en ciudades como Amsterdam donde hay 700.000 ciclistas. En todo Holanda hay más de 20 millones de bicicletas y se estima que circulan un millón de bicicletas  eléctricas. Pero esos ciclistas y esas bicicletas están todos los días en la calle. No es raro encontrar a hombres y mujeres con su ropa habitual subidos en una bicicleta dirigiéndose a su trabajo, a la compra o llevando a los niños al colegio. Pero la cosa no queda ahí. Son también vehículos de transporte y reparto. En este caso el problema lo tienen los coches al aventurarse en la “jungla” de las bicicletas.

¿Qué nos diferencia?

 Está claro que muchas cosas, pero algunas de ellas no son insuperables.

La primera la orografía. En algunas ciudades españolas, como por ejemplo Madrid, el terreno no acompaña. Pero no solo es eso. El esfuerzo a que obliga la bicicleta  muchas veces no es compatible “higiénicamente” con un trabajo de oficina o similar. Y aquí es donde entran las bicicletas eléctricas. La ayuda que proporciona el pequeño motor eléctrico garantiza moverse con facilidad, sin esfuerzo y, aun más importante, aumentando la seguridad de la marcha. Cualquiera que pruebe una bicicleta de este tipo se da cuenta de que es así. Además en la actualidad hay muchos modelos plegables que permiten no tener obligatoriamente que dejarlas en la calle con el consiguiente peligro de robo. Las baterías son portátiles y se pueden cargar en casa o en la oficina. La climatología es un inconveniente más, pero no debería ser tan importante. ¿O acaso en Amsterdam o en Berlín llueve menos y hace más calor que en las ciudades españolas?

Sería necesario un cambio en nuestra  mentalidad que considera a  la bicicleta como deporte y no como medio de transporte.  ¿Esto puede cambiar? En parte sí y en parte no. Hay que empezar por cambiar algo muy importante: la infraestructura. Un coche y una bicicleta no pueden circular por la misma vía. La diferencia abismal de aceleración, velocidad y, sobre todo, de “carrocería” los hace incompatibles. Pero con una planificación de carriles utilizables y lógicos  y un poco de educación vial y respeto, podría conseguirse. No es flor de un día, necesitaría tiempo, pero no es imposible. Además la infraestructura no son solo carriles bici. Son puntos de alquiler de bicicletas, sistemas de devolución flexibles, precios asequibles, lugares de aparcamiento seguros…

Todo esto es imposible que se consiga sin la participación de la inversión pública y de la privada. Iniciativas como la de Geofoton, de la que ya informamos aquí, podrían ser un ejemplo de todo esto.

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Iniciativas

Otro ejemplo de iniciativa de conciliación de la bicicleta y la ciudad lo tenemos en la jornada celebrada por Bike-In Sharing en Madrid el pasado 21 de febrero.  El encuentro se realizó en pleno centro de Madrid, en uno de los locales de utopic_US, referente en espacios de co-working en España. Se dividió en tres bloques más un “ShowRoom&Netcycling” final. Durante el primer bloque se habló en profundidad de los mitos alrededor de la bici en Madrid. Iván Villarrubia de EnbiciporMadrid trato de demostrar que muchas de las supuestas barreras son falsas o fácilmente salvables. Más adelante se habló de Bikecoops y de cómo diversas empresas han desembocado en esta cooperativa que agrupa diferentes servicios en torno a la bicicleta.

El encuentro se despidió con el público probando bicicletas eléctricas de la marca Flyer que La Sonrisa eléctrica trajo para la ocasión.

Hoy en día se pueden encontrar bicicletas eléctricas a partir de 650€. Hay muchas  marcas en el mercado que ya disponen de un extenso catálogo. Estas son algunas, pero no todas: BH-Emotion, Monty, Decathlon, BSG Elecrtrics, Quipplan,   Vehlec, Veliac, EcoBike, Flebi, Ciclotek, BEA,  Ultra Motor,  Tucano, Practiwheels, BME.

Las hay más caras, y más económicas. Pero en cualquier caso su compra es una inversión. Su precio se amortiza rápido si se considera el ahorro en combustible o el desembolso en abonos para el transporte que nos evitamos. Por otro lado su proliferación haría bajar el precio con lo que se podría convertir, si se toma la decisión de fomentar y facilitar su uso, en una verdadera alternativa para el transporte urbano.

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