Reunión de coches eléctricos en Noruega

A pesar de la propuestas de prohibir, en 2025, los coches de gasolina y diésel,  incluida en para el próximo Plan de Transporte de Noruega 2018-2019, desde su Ministerio de Transportes anuncian que no se trata de prohibir, sino de sugerir.

Este  año las ventas de vehículos eléctricos en Noruega están en torno al 25-30% del mercado

Mucho se ha hablado sobre la intención de las autoridades noruegas de prohibir los vehículos diésel y gasolina en 2025, una propuesta incluida en el Plan Nacional de Transporte de Noruega 2018-2019 y que ha sido respaldada por la mayoría de los partidos políticos del país escandinavo.

La eliminación gradual de los combustibles sólidos en Noruega en el transporte no parece una labor tan complicada si se tiene en cuenta que cada año se matriculan tan solo 150.000 vehículos nuevos. Aun así esta prohibición causaba escepticismo y controversia y, sobre todo, contagio en otros países que se han planteado un compromiso similar.

La zanahoria en lugar del palo: sugerencias y recomendaciones

Un portavoz del Ministerio de Transportes noruego ha declarado a Automotive News Europa que en el plan no hay una prohibición explícita, sino “sugerencias y recomendaciones para lograr las ambiciosas metas de reducir las emisiones en el sector del transporte”. Los líderes políticos están de acuerdo en “animar al uso de vehículos eléctricos utilizando la zanahoria en lugar del palo”. No serán las prohibiciones las responsables de la disminución del parque de motores gasolina y diesel, sino la nueva tecnología.

Plan Nacional de Transporte de Noruega 2018-2019
Plan Nacional de Transporte de Noruega 2018-2019

Noruega ha establecido hasta ahora unas condiciones duras para la compra de coches de combustión, a través de los impuestos, facilitando la compra de los enchufables mediante incentivos y otras ayudas para facilitar el uso de estos vehículos.

El plan maestro de Noruega

Con el nuevo plan se reitera la intención de eliminar progresivamente los vehículos que funcionan mediante combustibles fósiles manteniendo los ‘desincentivos’ a estos vehículos y limitando las ayudas a los eléctricos, de forma que los vehículos de combustión sigan perdiendo cuota de mercado para logar el objetivo marcado en 2020 de una media de emisiones de CO2 de 85 g/km.

También en esto Noruega es un ejemplo de un plan estudiado y pensado, a muy largo plazo, para reducir las emisiones y transformar su parque de vehículos. Lo que Elon Musk llamaría, un plan maestro. La primera fase ha funcionado como una forma de educación e información a la ciudadanía, dando a conocer las ventajas de la movilidad eléctrica frente a los vehículos de gasolina y diésel y facilitando su entrada en el mercado. La segunda fase pretende que el mercado funcione por sí mismo y que sea el comprador que podría tener dudas sobre esta tecnología el que se plantee de forma natural la compra de un coche eléctrico.

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