‘El precio es el factor determinante para el desarrollo de la movilidad eléctrica’

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Para Arturo Pérez de Lucia, Director General del clúster español de la infraestructura del vehículo eléctrico, AEDIVE, el hecho de que no haya más puntos de recarga rápida no condiciona el desarrollo del sector. Al menos no hasta el punto de ser el eje fundamental de su problemática. 

 

En países con un desarrollo mucho mayor que en España en materia de vehículo eléctrico, estos puntos, destinados sobre todo a acabar con la sensación de ansiedad de autonomía, son principalmente utilizados como puntos de recarga de oportunidad, ya que por criterios de eficiencia energética, de sostenibilidad y de sentido práctico, el conductor utiliza principalmente su punto de recarga vinculado.

No cabe duda de que la extensión de una red de puntos de recarga cada 80 o 100 km en carreteras daría a la movilidad eléctrica una dimensión extra urbana, permitiendo utilizar al vehículo eléctrico para realizar viajes con paradas técnicas de recarga cada 100 km aproximadamente. Pero la movilidad eléctrica es hoy en día un concepto urbano con criterios de recarga nocturna, aprovechando las horas de baja demanda eléctrica, las señales de precio del sistema eléctrico y la generación de energía con fuentes de origen renovable….

Pérez de Lucia tiene claro que “lo que tiene que plantearse el usuario es que el 90% de los desplazamientos que realiza habitualmente con un vehículo son de un máximo de 80km y que en ese caso, la recarga nocturna en su punto vinculado es más que suficiente”.

Con el tiempo, al igual que ha ocurrido con la telefonía móvil, se irán mejorando las baterías y las recargas serán más rápidas, así como la autonomía de las baterías y por tanto, el confort, que tendrán como recompensa trayectos más largos y posibilidad de otras aplicaciones para el vehículo, como fuente de almacenamiento energético en lo que se conoce como V2G (vehicle to grid).

El precio es la clave

Según Pérez de Lucia, más que en la recarga, la clave está en el precio. Hoy en día con las ayudas del Gobierno y de algunas Comunidades Autónomas, el precio de un eléctrico con autonomías de unos 200 km puede rondar los 9.000 euros. Con esos precios, el vehículo eléctrico rompe ya la barrera del coste y aporta como ventaja competitiva el no tener que estar sujeto al coste del combustible, al tiempo que logra ser más eficiente en sus desplazamientos. Además, el vehículo eléctrico implica la revisión de los hábitos de movilidad de cada ciudadano y la necesidad de aplicar el sentido práctico, utilizando un vehículo eléctrico para los desplazamientos urbanos (esto es, el 90% de sus desplazamientos), pudiendo alquilar un coche para aquellas ocasiones en las que se puede requerir realizar trayectos de largo recorrido.

Otra opción interesante es la que proponen nuevas empresas en ciudades españolas como Madrid o Barcelona, donde cualquier ciudadano puede alquilar ya motos eléctricas con todas sus necesidades (casco, seguro, permiso de circulación…) por apenas 150 euros al mes.

Otro de los retos en el tema de los precios es la financiación de la infraestructura de recarga, también para la recarga vinculada, algo de lo que se está debatiendo ahora y para lo que se proponen alternativas en estudio como la financiación a través de créditos blandos de estas infraestructuras o que sean los propios fabricantes de vehículos los que promuevan fórmulas de financiación de puntos de recarga, tal y como hacen ahora con otros elementos críticos del vehículo como las baterías.