El mercado global de las smart cities alcanzará el trillón de dólares en 2016

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El término inglés “smart” viene repitiéndose alegremente en cualquier foro de debate que se precie de ser novedoso y de acuerdo con las tendencias actuales de sostenibilidad. Pero ¿Qué es “smart” y por qué se aplica a casi todo cuando se le quiere adornar de eficiente, responsable, o sostenible? 

Según el Collins, el significado de “smart” en su primera acepción es elegante, pulcro, distinguido; y en su segunda acepción es donde encontramos listo, vivo, inteligente, y nos da el ejemplo de un cuco (el que pone sus huevos en nido ajeno para que los empollen otros). Si mezclamos ambas acepciones obtenemos un habilidoso de guante blanco bien visto por todos. Y si pensamos un poco, a todos nos gustaría ser así, listos pero no empollones, audaces y habilidosos en el arte de aprovechar bien los recursos, y reconocidos como tal.

La crisis azuza el ingenio y nos convierte pues en “smart”, nos obliga a sacar provecho de dónde no se nos había ocurrido antes, o sí, pero como antes nos sobraba… pues para que nos íbamos a agachar a recoger la moneda de 10 céntimos si teníamos miles de euros en el bolsillo.

Dicen en la presentación del Libro Blanco Smart Cities presentado ayer, que el mercado global de los negocios relacionados con las Smart Cities alcanzará el trillón de dólares en 2016, y que la aplicación de las tecnologías smart en las ciudades mejora la calidad de vida de sus ciudadanos, incrementa la competitividad, atrae la  inversión, fomenta la llegada de visitantes y genera empleo. ¿Alguien da más?

La presentación del Libro Blanco ha corrido a cargo de Don David Pérez, Presidente de la Federación Madrileña de Municipios, que ha valorado el esfuerzo en su desarrollo por el Cluster de Energías Renovables de Madrid Network, Ernst & Young, Ferrovial Servicios y Enerlis. En el libro se pone de manifiesto que las inversiones necesarias para su implementación son mucho menores que los beneficios que se obtienen. En el desarrollo de las smart cities intervienen sectores como los de la seguridad, el transporte, la educación, la sanidad, la ingeniería automática, la energía, el urbanismo y la edificación.

Factores clave

El libro recomienda poner énfasis en cinco factores, necesarios para afrontar la transformación de la ciudad:

-La mejora de la eficiencia de los servicios públicos puede suponer un ahorro de un 20% con respecto a los 200.000 millones de euros correspondientes al tercio de presupuesto municipal que se destina a ellos.

-Movilidad: Políticas más sostenibles como el transporte público, la movilidad eléctrica, o la protección de los cascos urbanos mejoraría no solo la calidad de vida sino un significativo ahorro. El transporte es el sector que más energía consume en España (cerca del 40% del total).

-Sostenibilidad: Iniciativas encaminadas a la protección del medio ambiente, mediante la mejora de las instalaciones energéticas, o la construcción de edificios sostenibles. Redundará en el ahorro de un 30% a un 50%. Se calcula un ahorro neto de 400 euros / metro cuadrado al año.

-Concienciación. Es fundamental la participación ciudadana mediante la difusión a través de sitios web y la utilización de redes sociales.

-Economía. Finalmente, las ciudades sostenibles son menos caras de gestionar y atraen a un mayor número de residentes, con lo que el crecimiento de la ciudad está asegurado.

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