El biometanol podría ser el futuro de los coches eléctricos

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Los principales problemas de los coches eléctricos actuales son el elevado tiempo de recarga, el lugar de la recarga en sí, ya que hay que disponer de un lugar específico para ello, como un garaje que no todo el mundo tiene, y la autonomía. Sin embargo, una empresa danesa parece que ha encontrado la pieza clave para el rápido desarrollo de este tipo de vehículos.

Estamos hablando del biometanol. La empresa en cuestión es Serenergy, que está desarrollando un nuevo sistema de alimentación mediante este combustible. El biometanol alimentaría a las baterías a través de una célula de combustible que lo transformaría en electricidad. Esta tecnología eliminaría de un plumazo tanto la autonomía reducida como la infraestructura necesaria para la recarga.

Combustible

El biometanol es un biocombustible menos conocido que el bioetanol, pero que tiene una evidente ventaja respecto al mismo: es más barato y su producción es mucho menos contaminante. Además, se puede sintetizar a través de recursos fósiles renovables como el gas natural o incluso a partir de CO2, lo que ayuda a reciclar, y eliminar, esta nociva sustancia para la atmósfera. Así, la célula de combustible desarrollada por Serenergy convierte el biometanol en energía eléctrica, alimentando tanto las baterías como algunos sistemas eléctricos del coche, como el sistema de refrigeración.

Autonomía

Con esta tecnología esta aumentaría hasta los 800 kilómetros, lo que supone cuatro veces lo que ofrecen la mayor parte de los coches eléctricos actuales. Asimismo, elimina el problema de la carencia de infraestructura para la recarga, ya que se podría hacer a través de los surtidores de una gasolinera convencional y en sólo tres minutos: igual que un modelo de combustión.

Su producción está gestionada por E-Mobility, y el primer vehículo que equipara esta panacea de la propulsión eléctrica será en QBEAK del fabricante también danés Ecomove. Se trata de un urbano de futurista diseño que a pesar de sus tres metros de longitud puede dar cabida hasta seis pasajeros. Su secreto es una notable anchura, 1,75 metros, aunque castigue la estética que está lejos de ser agraciada. Su carrocería, confeccionada en fibra de vidrio, consigue además un bajo peso, 425 kilos. El Ecomove QBEAK se mueve gracias a dos motores eléctricos que rinden un total de 96 CV y alcanza una velocidad de 120 km/h. Más que suficiente para un modelo en esencia urbano. Sumémosle el hecho de que, con esta tecnología disfrutará de una autonomía de 800 kilómetros. Sólo queda que las administraciones y mercados lo avalen, por lo pronto lo ha hecho el gobierno danés y, una vez se demuestren sus bondades en el mundo real, y no sobre el papel, va a empezar a haber cola. Tiempo al tiempo.