Probamos el patinete eléctrico Egret One

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Ya habíamos hablado anteriormente de las virtudes del patinete eléctrico Egret One, pero hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de probarlo. Tengo que confesar que antes de hacerlo tenía mis reservas sobre mi integridad física y sobre todo, la de los peatones que me pudiera llevar por delante en la prueba.

Pero no, aunque mi torpeza es manifiesta, realmente su facilidad de manejo es tan sorprendente que no tuvimos ningún percance. La maniobrabilidad es excelente y sus diminutas ruedas se agarran a las aceras perfectamente, incluso cuando se zigzaguea adrede para probarlas. Aunque el patinete no es muy pesado para su transporte, ya que tan sólo pesa 15 kg, la posición tan baja de la batería hace que el punto de equilibrio esté a ras de suelo, con lo que no hay sorpresas con los baches o las irregularidades del piso.

En cuanto a la potencia del Egret One (250 W) es más que suficiente para moverse con gran agilidad por cualquier terreno, incluidas las subidas como la de la Cuesta de Moyano por donde realizamos parte de la prueba. Podemos alcanzar los 35 km/h pero el modelo tiene un tope en los 25 km/h que es más que suficiente para circular rápido y con seguridad.

 El freno hidráulico acciona sobre la rueda trasera para que no haya problema de sobresaltos por vuelco. Su capacidad es aceptable pero es mejor anticiparse a los obstáculos. En cualquier caso, la velocidad no es lo suficientemente alta como para temer por la seguridad.

El plegado y desplegado del patinete tiene un sistema ágil que permite guardarlo rápidamente en el maletero de un coche o simplemente llevarlo en la mano mientras se sube a un transporte público.

Egret One es un medio de transporte muy útil para una gran ciudad. Su autonomía de unos 25 km permite hacer grandes recorridos con una recarga de 4 horas en un enchufe schuco normal. Si tuviéramos que ponerle un pero sería su precio, de entre 800 y 1.000 euros según el modelo, que puede frenar la primera intención de compra. Sin embargo, el Egret One no hay que tomarlo como un mero pasatiempo, sino como un medio de transporte que nos va a ahorrar un montón de dinero a lo largo del año. Recargar la batería de 8 amperios-hora puede suponer unos 0,25€ frente a trayectos de ida y vuelta en transporte público por algo más de 2 euros, con lo que la amortización es evidente.

 

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