Chevrolet Volt. La recarga. La pata corta de la movilidad eléctrica (3 de 3)

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El resultado de la prueba del Chevrolet Volt se completa en el siguiente artículo técnico con un análisis de la recarga. La experiencia de recargar el vehículo por la ciudad nos ha servido para analizar también la infraestructura de recarga de Madrid. (Enlaces: Artículo 1Artículo 2)

El Volt es un coche eléctrico de autonomía extendida gracias a su motor de combustión, que tranquiliza al conductor contra la ansiedad de quedarse tirado por la falta de un punto de recarga cercano. No obstante, quisimos probarlo como si se tratara de un eléctrico puro, y comprobar las opciones en una ciudad como Madrid, que sobre el papel posee numerosos puntos de recarga.

Información previa

Chevrolet  nos  entregó un listado de puntos de recarga y una tarjeta Movele para la puesta en marcha de los cargadores pertenecientes a esta red. Además, la web del plan Movele, a la que se puede acceder a través de este enlace, dispone de un mapa con la ubicación de cada uno de estos puntos y una ficha con el estado, coordenadas GPS, fotografía y descripción. Solo aparecen los puntos del plan Movele, pero existen muchos más pertenecientes a empresas privadas (en los que en principio no podremos recargar),  y volt3intcentros comerciales, que sí están disponibles para el público en general. El Ayuntamiento de Madrid, a través de movilidadelectricamadrid.es, dispone de un listado completo con la ubicación y el propietario, es decir, carácter público o privado, de todos y cada uno de los puntos de recarga. Ofrece además un mapa de ubicación y un listado de los que están fuera de servicio. La web Electromaps ofrece mucha información sobre puntos de recarga e incluso dispone de una aplicación para móviles que informa sobre los puntos más cercanos a la ubicación actual y es capaz de guiar al conductor hasta ellos a través de GPS.

En el Volt se echa de menos que toda esta información se incluya en el navegador, como ocurre con el Nissan Leaf. Facilita mucho las cosas de tal forma que nos atrevemos a decir que es imprescindible.

Conectores del punto de recarga

El Chevrolet Volt necesita para la recarga un conector doméstico tipo schuko, compatible con las tomas de corriente europeas. Tiene dos bornes y toma de tierra y soporta corrientes de hasta 16 A. No permite la recarga rápida. En el lado del coche lleva un conector SAE J1772. Todos los puntos que hemos visitado disponían de este conector.

La recarga habitual en la vivienda

Para la instalación en nuestra vivienda de un punto de recarga la  Ley 19/2009, de 23 de noviembre, de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios, indica que únicamente hay que informar a la comunidad de propietarios. No nos vamos a extender en este tema puesto que los inconvenientes que surgen pueden ser muy variados, desde vecinos que protestan hasta administradores que no conocen la ley. La instalación corre por nuestra cuenta y ronda los 400 ó 500 euros. Se realiza desde el cuadro eléctrico de la vivienda y, en principio, para este coche, los requisitos imprescindibles son que tenga toma de tierra y sea un circuito exclusivo para la recarga.

En el caso del Volt, Chevrolet vende un punto de recarga que cuesta 700 € aproximadamente, instalación aparte, que incorpora el cable y el cargador, con lo que no es necesario utilizar el que trae el coche en el maletero.

Recarga improvisada. En la calle.

La  recarga improvisada es aquella con la que pretendemos ganar unos pocos kilómetros de autonomía en nuestro coche, puesto que no vamos a dejarlo cargando mucho tiempo.

Los puntos situados en la vía pública a los que hemos ido a cargar pertenecen al plan Movele. En ellos, en principio, el tiempo máximo que se puede cargar es de 3 horas. No nos parecen unos puntos de recarga muy prácticos si la potencia que dan es la ridícula cantidad de 3,7 kW. La carga es muy  lenta y estos puntos son verdaderamente útiles cuando se puede dejar el vehículo unas cuantas horas. Si no es así, la autonomía que se gana es muy poca, aproximadamente 12 kilómetros por cada hora que permanezca enchufado. Además se agradecería algo de información sobre las características del cargador; voltaje e intensidad para, por lo menos, saber a la potencia a la que va a cargar y si merece la pena, o no, dejar el coche cargando el tiempo del que dispongamos.

 Nos hemos encontrado con distintas situaciones. Desde puntos de recarga que no han necesitado ni el uso de la tarjeta hasta otros que estaban situados en zonas privadas a las que no era posible acceder. En el vídeo que aparece en este artículo mostramos  el procedimiento que hay que realizar para la carga del coche, que es muy sencillo: se pasa la tarjeta por el lector con lo que  se abre la trampilla de conexión para poder enchufar el cable. A continuación se cierra dicha trampilla con lo que el sistema queda bloqueado y se conecta al coche. En el caso del Volt, en el lado del coche, no hay ningún sistema de seguridad que evite que alguien lo desconecte. Si se hace mientras el coche permanece cerrado suena la alarma antirrobo.

Incluimos a continuación el listado de los puntos de recarga visitados:

• Hotel Pullman (Campo de las Naciones). Privado.

• Gasolinera Cepsa (campo de las Naciones, Avenida del Consejo de Europa). Dos puntos de recarga, sólo funciona uno de ellos.

• c/ Ribera del Loira 60 (Endesa). Privado.

• c/ Antonio López 193 (Endesa). Privado.

• c/ Nestares, 20 (Comisaria de policía). Privado.

• c/ Chulapos, 2 (Iberdrola). Funcionando.

• c/ Ronda de Valencia, 8. Fuera de uso. Figura así en los listados del Ayuntamiento. Quisimos comprobarlo.

• c/ Alfonso XIII (IBM). No figura en ningún listado. Para uso privado.

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Centros Comerciales

Los centros comerciales son puntos muy útiles para la recarga, puesto que en ellos sí que es posible que permanezcamos suficiente tiempo como para lograr unos kilómetros de autonomía considerables.

Pero la recarga en este caso es distinta a los situados en la calle. No pertenecen a la red Movele por lo que necesitan otra tarjeta, que hay que pedir en el propio centro comercial, para ser desbloqueados. El procedimiento es completamente surrealista; tras dejar el coche en la zona habilitada para la recarga hay que ir a buscar el centro de información para que avisen al vigilante que acudirá con la mencionada tarjeta. Él desbloquea y permite enchufar el coche, pero se queda con la tarjeta, lo que obliga a tener que ir de nuevo a información para que le vuelvan a llamar y venga a desbloquear el cable a la hora de marcharnos. Un sistema absurdo que entorpece la recarga. Da la sensación de que esos puntos de recarga están puestos para llamar la atención y dar una idea ecológica del lugar, cuando seguramente, para los propietarios de un coche eléctrico, serían lugares de recarga habitual muy prácticos. No nos han sabido informar si hay alguna forma de hacerse con una de estas tarjetas.

Los centros comerciales visitados han sido los siguientes:

• Centro Comercial Parquesur, Avenida Gran Bretaña s/n en Leganés: dos puntos de recarga de Acciona. Funcionando.

• Parque Comercial Allegra, Salvador Madariaga, 2, San Sebastián de los Reyes. Cuatro puntos de recarga. Al menos uno de ellos no funciona.

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Conclusiones

Nos hemos centrado en el análisis de la recarga en zona urbana que hoy en día es el hábitat de los coches eléctricos. Viajar con ellos es todavía casi una utopía. Fuera del cobijo de una ciudad un coche eléctrico se quedaría tirado sin poder llegar a ningún sitio una vez agotada su batería. La autonomía es escasa y los puntos de recarga entre las ciudades aun más. No es así para el Volt, que podría viajar perfectamente, y podría volver a recargar su batería en otra ciudad.

La tarjeta Movele, en principio, es válida para cualquier punto de España que pertenezca a esta red. La otra opción es recargar en puntos privados realizando las mismas operaciones descritas para Madrid.

Todo esto con el permiso del programa ZEM2ALL que tiene prevista la instalación de puntos de recarga para permitir la movilidad eléctrica en la provincia de Málaga.

En cuanto a la ciudad, no hemos descubierto nada que no supiéramos: Las recargas se pueden realizar en muchos sitios pero la autonomía que proporciona una parada breve no es suficiente. La red de recarga situada fuera de los lugares habituales donde se aparque el coche debe ser de recarga rápida si se le quiere sacar algún partido. Si no es así, un coche pasará allí horas y horas siendo imposible compartir la recarga con otros, o sencillamente no se usarán. Todo lo demás podrá ser útil en algunos casos pero no en la mayoría.

Se hace evidente la necesidad de una información actualizada constantemente de la situación y características de todos y cada uno de los puntos de recarga. Esta información debe estar actualizada y ser accesible desde el coche. Es muy frustrante consumir carga de la batería para llegar a un  punto que no funciona o no se puede utilizar.

Se hace preciso unificar el sistema de acceso. Una sola tarjeta para toda la red de recarga, independientemente de la ciudad en la que se esté y de a quien pertenezca el cargador. Buscar a un vigilante o no disponer de la tarjeta  correcta en cada momento es tan frustrante como que el punto de recarga no funcione.

Los vehículos eléctricos ya los tenemos. Podrá aumentarse la autonomía con mayores baterías, con otras tecnologías, con  menores consumos, pero la red de recarga hará falta siempre. Y no se trata de instalar puntos aquí o allí sin sentido. Igual que no se ponen dos gasolineras juntas, los puntos de recarga tienen que permitir cubrir trayectos, ir de un lugar a otro y esa debería ser la estrategia a seguir para ubicarlos, no ponerlos allí donde interesa por motivos de imagen. Deben ser zonas preparadas para ellos, con varios cargadores, no una plaza de aparcamiento suelta en un lugar escondido. Muchas veces estas plazas las ocupan coches que no son precisamente eléctricos a los que no se les multa. Además en cuanto los coches eléctricos empiecen a ser numerosos serán insuficientes.

Una vez más, y son muchas las veces que lo hemos repetido, la red de recarga necesita de la participación y el compromiso de todos; administraciones, fabricantes y empresas privadas. Cada uno tiene que poner de su parte para que sea útil, funcional y suficiente.

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