Estados Unidos abre la recarga a las energéticas

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Las empresas energéticas podrán instalar sus propias redes de recarga, repartir la inversión entre los contribuyentes y ofrecer este servicio a sus clientes, tras la aprobación del proyecto de ley que revoca la prohibición estatal que les impedía invertir  en este sector.

La implantación de la red de recarga requiere una importante inversión inicial que, con el número de vehículos que circulan en la actualidad, tiene que estar sustentada por empresas con músculo financiero suficiente como para no necesitar un retorno económico inmediato ni una rentabilidad a corto plazo.

El republicano Chad Magendaz lidera la propuesta de apertura de este mercado a las empresas de servicios públicos del estado de Washington, que aun tiene que ser aprobada por la Comisión Estatal de Servicios Públicos y Transporte. Las empresas podrán invertir en infraestructuras de recarga y trasladar los costes a los contribuyentes. Magendanz quiere facilitar la compra de vehículos eléctricos a quien no disponga o no pueda asumir el gasto de instalar un punto de recarga en su domicilio o a quienes la ansiedad de autonomía disuade de este tipo de vehículos. Start-ups como Ecotality y 350Green fracasaron en la década pasada invirtiendo en redes de recarga privadas que no pudieron convertirse en modelos de negocio viables. Algo que Tesla Motors  ha resuelto instalando su propia red de recarga con supercargadores, no accesible al resto de marcas.

California y otros estados

California es el estado con mayor número de vehículos eléctricos en circulación y, actualmente, el mercado más grande del mundo en este sector. A finales de 2014 el Estado revocó la prohibición de la inversión por parte de las energéticas. Southern Cal Edison, Pacific Gas & Electric y San Diego Gas & Electric, las tres más importantes del estado, tienen previsto invertir casi 1.000 millones de dólares para desplegar una red de 60.000 estaciones de carga, un número mayor que el de gasolineras.

energeticas eeuu - 700Muchos de los estados americanos o no se han pronunciado o han prohibido a las energéticas privadas la venta de electricidad al por menor mediante estaciones de recarga. El sistema de car-sharing con coches eléctricos de Indiana es un ejemplo de un negocio frenado por esta prohibición. Kansas City Power & Light, con apenas 3.000 vehículos eléctricos circulando y donde sí se permite la inversión, planea instalar 1.000 estaciones de carga antes del verano.

El Departamento de Energía de EEUU ha invertido 130 millones de dólares en los 23.000 puntos de recarga públicos existentes en todo el país, un número muy insuficiente para la demanda futura que llegará.

El modelo de negocio

Mark Duval director de Utilización Energética del Instituto de Investigación Energética, la patronal de la industria energética, reconoce este mercado como un modelo de negocio a considerar. Más aun con la creciente tendencia de los consumidores a autoabastecerse mediante paneles solares u otros recursos distribuidos. La introducción de miles de VE en la red eléctrica podría tener un impacto negativo en la operación de la red. El siguiente paso sería invertir en el mercado del V2G (vehicle-to-grid) en el que los vehículos actuarían como acumuladores móviles que demandarán electricidad en las horas valle y la ingresarán en la red cuando se necesite, lo que supone que la infraestructura de recarga de las energéticas beneficiaría a todos los contribuyentes, no solo a los que buscan cargar su vehículo, lo que permitirá distribuir los costes fijos entre una base más amplia de consumidores.

Fuente: technologyreview.es

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